
TRANSPIRENAICA VERSION 2.1
10 al 13 de junio de 2011
Gracias a:
(por orden alfabético)
Carlangas (Francis y Carles)
Furgoraider (Mireia y Mikel)
Marcus (Ona y Marc)
Odisea (Ana y Jesús)
Pipa1946 (Marga y Josep Manel “Marsal”)
Syncroraider (Miriam y Josep)
Ves (Vanesa y Víctor)
Vwtransporter4motion (Gemma y Alex)
S.N. Gloria y Jesús
S.N. Guillem
Y muy especialmente, por lo bien que se portaron, a l@s syncronautas:
Nuria
Marc
Paula
Viernes, 10 de Junio. Inicio de la aventura.
Punto de encuentro: Aparcamiento sobre el túnel de la carretera de Camprodón a Setcases. Sin una hora fijada. Llegamos Pipa, Odisea y Carlangas sobre las 8 de la tarde. Aún no había llegado nadie, y aprovechamos para dar una vuelta por Camprodón. Regresamos al aparcamiento y montamos el tenderete para cenar ya que el tiempo no acompaña. Llueve y no tiene pinta de parar. Llegan Mikel y familia, y se apuntan a cenar bajo “techado”. Alex, Gemma y Guillem hacen su aparición. Ya somos unos cuantos más para cenar. Alrededor de la 1 de la madrugada, llega Ves and Co. Mientras nosotros ya dormimos plácidamente.
Sábado, 11 de Junio. Empieza la ruta.

El día amanece nublado. Mientras
desayunamos, llegan Marc y Ona y Jesús y Gloria. Ya
estamos todos, así que decidimos iniciar la ruta. Son ya las 10 de la mañana, y que hay que ponerse en marcha. Salimos de Camprodón dirección Espinavell,
para tomar allí la pista que va hacia Setcases.
Ascendemos
poco a poco por la pista, mientras la niebla cada vez se hace más espesa. En el
punto más alto del recorrido, alrededor de los 1900 metros, la visibilidad es
inferior a 30 metros. A partir de este
punto, la pista desciende hasta Setcases. Desde allí
tomamos de nuevo la carretera dirección Camprodón,
para desviarnos a la derecha en Vilallonga de Ter, y
cruzar a través de la Collada Verda hacia Pardiines. Al atravesar cerca de unas casas, nos dicen que
la pista está en mal estado debido a las
lluvias de los últimos días, pero para eso estamos ahí. Así que
iniciamos el recorrido. Realmente, el camino está en bastante mal estado.
Tenemos que “rellenar” algún que otro agujero para poder atravesar unas zanjas.
Como en casi todas las rutas que recorremos por el Pirineo, las vistas son
impresionantes. Verdes praderas, caballos y vacas pastando a sus anchas, …
Paramos en La Collada Verda a
hacer un pequeño descanso. De paso, podemos apreciar por que se llama así.
Continuamos la ruta hacia Pardines por un camino en
bastante mal estado y con bastante tráfico, que nos hace circular con
precaución. Llegamos a Pardines sin incidencias, pero
al salir de la población, tenemos el primer contratiempo. Guillem pincha una
rueda. Parada técnica para cambiarla, y se hace la hora de comer. Paramos en un
prado, al pie del camino, y mientras preparamos la comida, investigamos por
donde sigue la ruta, ya que, según el track,
deberíamos atravesar por un sembrado. Después de comer, decidimos regresar
hacia la carretera, y llegar a Ribes de Fresser por asfalto. Allí nos despedimos de la familia del
Oso, que regresan hacia sus lugares de origen ya que tienen un compromiso
familiar el domingo. ¿Os he dicho al principio que Gemma
y Alex se casan? Pues “alguien” les organizó la despedida de soltero el
domingo. El resto continuamos hacia Tosses. Este
tramo hasta la Collada está totalmente asfaltado. Un poco más adelante, nos
desviamos por una pista hacia Puigcerdá. Pocos
kilómetros más, y segundo pinchazo. Esta vez es Odisea el “afortunado”.
Cambiamos la rueda, y llegamos a Puigcerdà sin más
tropiezos. De nuevo asfalto hasta las pistas de esquí de Lles,
donde paramos a cenar y dormir en compañía de los caballos, que nos acompañan
con sus cencerros durante toda la noche.
Domingo, 12 de Junio. La ruta andorrana.

Por la mañana, desayuno, y en marcha
de nuevo. La pista que nos llevará hasta Andorra sale del aparcamiento mismo de
las pistas. Primero ascendemos hasta la zona de Les Pollineres.
Pronto aparece la tercera incidencia del viaje. A la furgo
de Pipa le empiezan a “rascar” las pastillas de freno. Continuamos descendiendo
ahora y nos encontramos con unos montículos lo suficiente importantes para
entretenernos un buen rato para atravesarlos sin rascar las barrigas de las furgos. hasta las pistas de esquí
de la Rabassa, ya en terreno andorrano, que ya están
funcionando “en posición verano”. De nuevo asfalto hasta San
Julià de Loria para repostar, buscar una rueda nueva para
Odisea y a ver si hay suerte y encontramos recambios para Pipa. Mientras,
buscamos sitio para parar a comer. Nos paramos en la carretera que sube hacia Civís, al lado del rio en una zona que tiene unas mesas y
bancos. Llega Pipa que no ha encontrado pastillas de freno, así que nos tendrá
que dejar ya que no es seguro seguir en esas condiciones. Al poco rato, se incorpora
al viaje Syncroraider con su “ambulancia”. Cuando acabamos la comida, toca despedirnos de
Pipa y continuar viaje. Llegamos a Civis y iniciamos
el ascenso hacia Coll d’Ares.
La pista, como casi todas las que estamos recorriendo, está bastante rota por
las últimas lluvias. Paramos a descansar y hacer unas fotos (y coger algunas
setas. Gracias por el menú, Ana!)
y seguimos camino para descender hacia la ermita de
Santa Magdalena, donde pararemos a cenar y dormir, no sin antes atravesar un
buen barrizal. Cuando llegamos a Santa Magdalena, decidimos instalarnos al lado
del río, en un prado que no parece muy mojado. A la noche, empieza a llover y,
alguno de nosotros, vamos “sacando” un ojo de cuando en cuando para controlar
el río. Al final, la noche transcurre sin incidencias y todo queda en una
anécdota.
Lunes, 13 de Junio. Fin de fiesta.

Después de desayunar y recoger los trastos, continuamos la ruta para
subir hasta Coll de Jou y
la Creu de Bedet y luego
descender hasta Farrera, donde volvemos a coger el asfalto hasta Llavorsí. Un par de kilómetros más, y nos desviamos hacia Baiasca. Alli se acaba el asfalto
de nuevo, y subimos durante varios kilómetros hasta sobrepasar los 2300 metros
de altura. Una nueva parada para estirar las piernas y descansar un poco, foto
de grupo con el valle de fondo, y a continuar el viaj
e. Un poco más adelante,
Marc decide que es hora de comer, y Furgoraider se
detiene. Los demás continuamos ya que se está haciendo tarde e iremos
adelantando el tema de la comida. En un cruce nos detenemos para decidir hacia
donde seguimos. ¿Hacia Llessui, o hacia Espui? Nos decidimos por Llessui,
ya que suponemos que estamos más cerca. Alguien nos dice que el camino está
cortado con cadenas, así que, cambio de planes: hacia Espui.
Avisamos a Syncroraider por el walkie
del cambio de ruta, y empezamos un largo y sinuoso descenso hasta Espui. Un par de kilómetros de asfalto, y nos detenemos en
un aparcamiento de un restaurante que parece cerrado. Mesas, sillas, toldos, y
a comer. Al poco rato, llega Furgoraider. Después de
comer y recoger los trastos, llega la hora de las despedidas, no sin antes
hacer algún intento de coordinar una próxima ruta. Está claro que, a medida que
vamos haciendo tramos de esta preciosa travesía, nos alejamos más de nuestros
lugares de residencia, con lo que se complica el tema de buscar fechas para
seguir el viaje. Pero hay algo que creo que tenemos todos muy, muy claro:
Continuará.


