
La idea de este viaje por la provincia de Teruel, nació debido a la “presión” de algunos amigos de conocer la localidad de Olalla, el pueblo donde yo pasé varios veranos en mi infancia, y a la que tengo un gran cariño.
El viaje se planteó como una ruta por varias zonas de la provincia, algunas conocidas de otras excursiones y, obviamente, de mi infancia, y otras de renombre pero que no conocía.
Las rutas, la mayoría por pistas y caminos en razonable buen estado y algún tramo de carreteras secundarias, se estudiaron con los planos del IGN escala 1:25000 y el programa Google Earth, y, según creo, no defraudaron a los participantes. Toda la ruta se planteó en tramos no excesivamente largos, de manera que, ante cualquier contingencia, se pudiese enlazar en poco tiempo con una carretera con comunicación con poblaciones con servicios.
Los componentes de la expedición éramos:
-Carlos y Helena, con su Wrangler
-Toni y Lina y sus hijos Pedro y Ema, con un Land Rover Discovery 3.
-Jesús y Ana, y la super-Odisea VW California T5 4Motion.
-Francis y Carles, con la Caravelle T4 Syncro.
Bien, esta es la crónica del viaje:
Viernes
30 de Abril. Acordamos encontrarnos en la
Venta La Pintada, en el cruce de la N211 y la carretera de Crivillén, en el término de Gargallo. A parte de los
servicios hoteleros habituales, tiene un buen parking en donde, el que lo desee,
podrá pasar la noche tranquilamente. Los dos Carlos y sus respectivas, salimos
de Barcelona alrededor de las 5 de la tarde; Jesús y Ana lo harían un par de
horas más tarde, y Lina y Toni lo harán de madrugada, para llegar a desayunar a
Gargallo. Una vez instalados, nos fuimos a Alcorisa a
cenar, con la grata sorpresa de que estaban en fiestas. Llamamos a Jesús para
que parase allí a cenar, y acababan de pasar. A los pocos minutos estábamos los
seis dando un paseo por Alcorisa, buscando un bar
donde hacer unas tapas, para, a continuación, dar un paseo por el pueblo,
siguiendo la rondalla que iba cantando jotas por las calles. Después, a dormir,
que mañana nos espera un día divertido.
Sábado 1 de Mayo. Nos levantamos
temprano para ser un sábado, y, como
estaba previsto, mientras desayunamos unos “pequeños” bocadillos y unos huevos
con jamón, llegan Toni y Lina con sus hijos. Salimos de la Venta dirección Ejulve primera parada del día. Ejulve
es el pueblo originario de la familia paterna de Carlos Pascual, si bien no
tiene familia, al menos conocida, en la población. En el camino, pasamos por
unas buitreras donde les echan comida a los buitres. Las vistas de esos
animales volando tan próximos son, por lo menos, inquietantes pero llenas de
belleza. En Ejulve no hay gasolina, así que decidimos
ir hasta Aliaga por carretera para evitar “riesgos”. Pasamos por la zona que se
quemó durante el verano anterior. En Aliaga repostamos los vehículos y salimos
dirección Campos donde un pequeño despiste nos hace dar un par de vueltas por
el pueblo, y, a continuación, hacia Escucha. En el recorrido atravesaremos el
Puerto de Sant Just, ascendiendo
por un precioso camino que, posteriormente, atraviesa un bosque de pinos y
encinas que, según parece, están talando y limpiando. En el descenso del puerto
y antes de llegar a Escucha paramos a comer en una pequeña explanada. Reemprendemos la marcha y atravesamos Escucha
tomando el camino dirección Mon
talbán. Nos paramos a la entrada del pueblo para
ver el río y nos sorprende ver una bandera catalana en lo alto de los riscos
que están al norte de la población. A continuación salimos hacia Armillas y de
allí, a Segura de Baños. Al salir de Segura de Baños nos encontramos con la
única “sorpresa”. A pesar de que, según el mapa existe un camino hacia nuestro
próximo destino, Torrecilla del Rebollar, este se pierde en un sembrado,
impidiéndonos el paso. Parece que hay otro camino casi paralelo al anterior,
pero también queda cortado. Parece que hay un tercer camino… este es el bueno.
Una vez en Torrecilla, decidimos “cortar” hacia Calamocha por carretera, ya que
los críos empiezan a estar cansado de tanto coche… Llegamos al poco rato al
Hotel Fidalgo, donde nos espera una duchita y un poco de relax. Un paseo por la
población y vamos a cenar a un asador próximo al Hotel. Después de un rato de charla
para comentar las incidencias del día y meterse un poco con el guía y sus
“damos la vuelta”, nos vamos a descansar. Mañana será otro día…
Domingo
2 de Mayo. De nuevo empezamos el día desayunando, aunque hoy, la mayoría se
inclina por los huevos con jamón, panceta o longaniza. Hoy iremos por carretera
hasta Olalla, para ver “mi” pueblo, dar un paseo por sus estre
chas calles, sus
eras y ver sus corrales, para luego salir en dirección a la ermita de Pelarda, de nuevo por caminos. Estos están algo más rotos
que los de ayer, con algún pequeño vadeo embarrado. Llegamos a Pelarda y, después de visitar la zona y la ermita por fuera
(está cerrada), aprovechamos las mesas que hay allí para comer. Después de
descansar un ratillo, salimos hacia Fonfría para
empezar ya el regreso hacia casa. Después de hacer un café cerca de Alcañiz, volvemos a Barcelona por la autopista. Lástima no
tener esa bonita provincia más cerca…