DOMINICAL SYNCRO EN EL BERGUEDÀ
Xavi en el bosque



Esta es la historia de una salida dominical por el Berguedà a bordo de nuestros vehículos, nuestras queridísimas furgonetas camper, el día 20 de Noviembre de 2011.
Los integrantes de la expedición fuimos:
La T3 de Xavi-Ps10
La T4 de Carlangas
La T5 de Volkswagen4motion
La Sprinter de Inmaculaferfrancis, y
La H1 de Furgoraider, nuestro guía por el Berguedà.


Nos encontramos sobre las 09:30 de la mañana en el parking de Sant Corneli.Al cabo de unos minutos de charla para saludar a nuestros amigos y presentarnos a los "novatos", y después de tomar un café, nos ponemos en marcha. La salida del parking es fácil, por un tramo asfaltado, pero enseguida el camino nos empieza a mostrar sus verdaderas caracteristicas. Mucha piedra, pendientes bastante importantes, y no para de llover, así que el barro se convierte en un compañero inseparable a lo largo de toda la ruta. Los bosques del Berguedà nos muestran todo su encanto otoñal,  y nos hacen estar casi tan pendientes del paisaje como de la difícil pista por la que transcurre el camino.


Francis saliendo del barrizalPocos kilómetros más adelante, en una fuerte pendiente, la Sprinter, que lleva neumáticos de carretera, empieza a patinar sobre la capa barro. Después de varios intentos, adelante, atrás, por un lado, por el otro, acaba pasando el tramo sin mayores incidencias. Seguimos adelante, para llegar hasta una zona de casas abandonadas, donde paramos a hablar un poquillo de las incidencias del viaje.

Cerca de Rasos.
Es ya cerca de mediodia, y Xavi and Co., se despiden de nosotros, dado que deben llegar a comer a casa (creo que lo que quería Xavi era ser el primero en colgar fotos...) Tras un cortísimo tramo por asfalto, nos adentramos otra vez en una pista, Alex "navegando"dirección a Rasos de Peguera. De nuevo el barro, el agua y las piedras son nuestros compañeros de viaje.


Son cercca de las dos de la tarde cuando encontramos un prado con buena pinta para comer, y, además, a parado de llover. Así que sacamos las mesas, las sillas y nos disponemos a reponer fuerzas.


A partir de aquí, se acaba la pista y, ya por carretera, nos dirigmos de vuelta hacia nuestros lugares de origen.